jueves, 27 de diciembre de 2012

martes, 11 de diciembre de 2012

Turn

Soy capaz de correr hasta casi desmayarme, quedarme sin aliento y no sentir las piernas, y aun así seguir. Soy capaz de coger una bici e ir tan rápido durante tanto tiempo que no alcanzo con la respiración, mis músculos comienzan a hervirme, mi cabeza a dolerme... y aun así seguir. Soy capaz de pasarme 3 noches sin dormir y luego entrenar hasta caer al suelo. Soy capaz de golpear un saco hasta pensar que se me va a salir la tibia, y aun así continuar. Soy capaz de hacer un mortal tras otro hasta que los abdominales se flexionen solos, las rodillas se me hinchen y los tobillos no puedan mantener mi peso, y aun así sigo. Soy capaz de mantener al día varios temas y seguir con la cabeza fría. Soy capaz de continuar con cualquier cosa durante el tiempo que sea sin cansarme y no parar hasta que dé resultados. Soy capaz de crear algo nuevo, darle forma y ejecutarlo a pesar de lo que digan los demás.

Soy capaz de todo, excepto de olvidar y seguir.

Prefiero recordar y crear.


sábado, 1 de diciembre de 2012

Somos la mierda cantante y danzante del mundo

A veces me gustaría ser un ultrapsicologo para poder demostrar lo que pienso, además de un ultrafilosofo. Pero no es así, y para explicar algo tengo que hacerlo con mi mala forma e incapacidad, aun así una tras otra vez intento hacerlo. Muchas otras veces pienso incluso si estoy loco, porque tengo pensamientos tan raros y difíciles de explicar que parecen simples cinismos. Mero hedonismo básico algunos, y mero populismo otros… Así que, como no sé hacerlo, al menos lo intento. Una y otra y otra y otra vez, sin nunca cansarme. Además, cada debate es un retroalimento, no una simple difusión de éstos.

Será por mi condición, por mi filosofía de vida, por mi experiencia, mis circunstancias o ímpetu que hago de estos pensamientos unos pensamientos muy fuertes. Bruscos a veces. Pero me enorgullezco de ellos. ¿Por qué? Porque me siento más libre… más yo.

Desde hace mucho encontré mucho de mis pensamientos en la filosofía de Nietzsche, y también he tenido la suerte de conocer a algunas personas a las que les ocurre lo mismo. Pues bien, Nietzsche escribió sobre las palabras, y ésta era su filosofía:

“Nietzsche considera que el lenguaje humano es una voluntad de poder, una forma de vida, pero el problema es que ese lenguaje lo hemos convertido en una cosa que no es, el lenguaje es simplemente una comunicación de nuestro estado de ánimo. Lo que nosotros captamos son las sensaciones pero el hombre para expresarlo a los demás creo la palabra sabiendo que esa palabra no refleja la realidad, solo son metáforas para expresar la realidad.
Aquí se produce una transformación de estímulos en palabras.
El hombre convirtió esa palabra en concepto pero Nietzsche dice que no hay conceptos”.

“Toda nuestra actividad mental esta en palabras, es lenguaje. El lenguaje lo hemos creado para describir las cosas pero no lo hacen, las palabras según Nietzsche son metáforas de la realidad. Esto se complica aún más cuando estas palabras se aplican a un concepto. Las palabras son simplemente algo que ha creado el hombre y ha olvidado que solo son meras metáforas de la realidad. Las palabras no expresan las cosas sino nuestra relación con ellas”.

Es muy común en los debates que no se pueda continuar porque uno de los participantes tiene mucha falta de conceptos (sí… es un poco tonto que hable de conceptos después de poner ese texto sobre Nietzsche, pero así nos entendemos). Y todo esto… ¿qué tiene que ver con éste post? ¿A dónde quiero llegar? pues bueno, a que a veces nos comemos la cabeza por tonterías que ni siquiera existen.

¿Cómo? ¿A qué te refieres con que no existen? Pues que no existen. Son un conglomerado de sentimientos que encasillamos en una o varias palabras. ¿Existe realmente el estado (país)? No, aun así hablamos de él como un ente real. ¿Y existe, por ejemplo, el vacío? ¿La mente? ¿El amor? ¿El miedo? ¿La fobia?...

Tras vivir una experiencia, sea cual sea, ya sea incluso estar sentado todo el día en un sofá, la analizamos y la encasillamos en esas palabras. Y diréis “Bueno, ¿Y qué?”, ¿Y qué? Pues que ello crea que nuestros presente, nuestra VIDA, esté condicionado a ello. ¿Qué te ocurre? ¡¿Qué no puedes afrontar?! Pues NADA, puedes hacerlo TODO, ¡eres libre! ¡Los conceptos no existen! Deja de condicionar tu vida y vive tu presente.

Éste es uno de esos momentos en los que me gustaría ser un ultrapsicologo y poder explicar lo que pienso, pero como he dicho en este post y en posts pasados ‘lo que siento no lo puedo exresar en palabras’. Pero por favor, haz el esfuerzo e intenta entenderme. Es muy difícil, pero para ello Nietzsche tenía otra metáfora que explica por qué no aceptamos esto. Para Nietzsche, el hombre actual es un camello, un camello que guarda toda su resignación y sumisión en sus jorobas. No se queja, no duda y acepta todo lo que se le da creyendo todo aquello que les dicen, y aceptando como real lo que no es real. Pero esto podría cambiar, y para ello el camello de debe de desprender de todos aquellos conceptos; aquellas palabras que se inventaron en el pasado y que con el paso de los siglos ha ido variando su significado y con ello nuestra forma de ver la “realidad”. Entonces, el camello se convierte en un león. El león está furioso y ya no acepta aquello que le dicen por lo que arremete contra todo concepto impuesto, pero no deja de tener aun mucha rabia y no sabe exactamente qué pensar. Y aquí es cuando llega la última etapa, el bebé. El león se convierte en bebé. El bebé acaba de nacer y crea su propio mundo analizando todo de nuevo, viviendo la vida de la forma más dionisíaca posible. Así tenemos que ser notros; olvidarnos de lo que conocemos y crearnos a notros mismos.

Dicho esto, podemos comenzar con lo que realmente quería decir.

Hay personas que martirizan su presente con hechos del pasado, y es totalmente entendible porque todo en la vida nos marca, pero ¿es necesario llegar a un estado de flagelación? Son fantasmas del pasado, y nosotros le concedemos el plano vital. A veces, incluso nos queremos olvidar de tales cosas pero nos obligamos a tenerlo presente, excusándonos incluso en antiargumentos como “es para que no vuelva a suceder”. Para los religiosos la solución está en pedir ayuda a dios, pero para los que no lo son no existe ese dios que ayude, lo que no se dan cuenta esas personas es de que son los dioses de su vida. ¿Algo es difícil? Lo dudo, prefiero decir en que nos encerramos en conceptos de los cuales no queremos salir. Es mejor decir “tengo miedo” a enfrentarte a la realidad, y con ello no quiero decir que no haya sentimiento, sino que ese sentimiento no tendrá nada que ver. ¿Miedo? ¿Nos hemos parado a pensar qué es el miedo? A veces no sentimos miedo, sino esa ‘moral de esclavos’ (aquí y aquí) que nos impide afrontar los retos que la vida te pone día a día por el camino y preferimos huir.

No somos esclavos, no somos cobardes, no somos marionetas; somos los pilotos de nuestra vida. Nada es imposible, solo objetivo. Sólo cuando seamos capaces de coger nuestra vida por los cuernos, seremos el león… para poco a poco ser un bebé.

Mientras se lee éste texto posiblemente se irán poniendo excusas, tales como ‘es que tú no sabes’, ‘tú no lo has vivido’, ‘tú no lo entiendes’ o incluso peores… pero eso no es así. El hecho de que esté diciendo esto es el resultado de nada más y nada menos que días y noches encerrado en mi habitación leyendo y debatiendo mis contradicciones. Cosa que aún no he parado de hacer, por cierto. No soy ese bebé, sólo me considero un león recién nacido, si es que puedo considerarme tal. Aún me queda muchísimo por estudiar, contradecir, argumentar y finalmente cambia. En éste proceso lo más difícil es la opiniones de los demás, no porque me afecten –ya que realmente no me importan-, sino porque te tratan mal por pensar como piensas. Mi grandísimo odio a la religión, la pareja, la mala política, la mentira, los estados… cualquier tema es excusa suficiente para prejuzgarme sin antes tener una conversación conmigo. También es bastante difícil tener una tertulia con alguien que no entiendes lo que dices (ya no solo que no esté de acuerdo). Y olvidémonos de mencionar a personas como Nietzsche, o sino ya tendríamos charlas paralelas en las que tengo que explicar que ni era misógino, ni nazi, ni se tiraba a su hermana, etc.

Podría seguir escribiendo, pero al ser humano, eso de leer… así que lo dejo aquí y ya que cada uno haga/piense lo que quiera. Sólo digo que somos libres, que no nos condenemos por nada y que para ser felices, lo primero que hay que hacer, es querer estar felices.

Rompamos de una vez lo establecido.

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PD: Lleva tiempo escrito éste post, pero nunca veía el momento para publicarlo hasta ahora, que creo que es el más oportuno. También decir que, aun que haya pasado tanto tiempo y haya cambiado tanto, aun tengo sentimientos que no han variado ni lo más mínimo. Quien me necesite sólo tiene que pedirme la mano, y le daré mi cuerpo.






Y ahora, un poco de off-topic.